Timos en aplicaciones: Algunos consejos al instalar una aplicación

La picaresca está a la orden del día, algo que, cómo no, sucede también en el caso de los móviles y tablets con los timos en aplicaciones. El caso se agrava todavía más en personas mayores y de la tercera edad que, al no estar tan acostumbrados a este tipo de tecnologías, tenemos más propensión a caer en algunas trampas o trucos que para otros más versados en las mismas no pasarían desapercibidos. Te damos algunos consejos que te ahorrarán más de un disgusto.

Pagos dentro de aplicaciones

A pesar de que Google y Apple están restringiendo cada vez más este tipo de prácticas, lo cierto es que históricamente ha sido común encontrar compras en las aplicaciones que, en muchos casos, estaban camufladas de tal manera que no sabías exactamente si estabas pagando por algo o no.

Es muy importante, sobre todo si no se conoce la aplicación en concreto, ver qué permisos le estamos dando cuando la instalamos. Lo más importante es leer lo que aceptamos, tanto en el momento de la instalación como posteriormente si dentro de la aplicación nos obligan a aceptar unos términos y condiciones (recordemos algún caso bastante serio como el del timo de la linterna, una aplicación que te obligaba a aceptar unos términos y condiciones que le permitían darte de alta en un servicio de SMS premium, con el susto en la factura que sucedía al final de mes. No os preocupéis, esta aplicación ya no se puede descargar). Si eres una persona mayor o de la tercera edad lo más importante, ya que no estamos tan acostumbrados al día a día de aplicaciones, es leer todo lo que va apareciendo en la pantalla y no ‘aceptar’ sin más. Y, por supuesto, si no se entiende algo cancelar toda operación.

Aplicaciones con funcionalidades imposibles por las características del terminal

tablet persona mayorLos móviles y tablets pueden hacer auténticas virguerías (yo sigo alucinando con la app de la lista de la compra, la que nos permite tener un seguimiento de las pastillas que nos hemos tomado o, sin ir más lejos, la que nos ayuda a entender mejor la naturaleza que nos rodea), pero las limitaciones técnicas son las que son. Por tanto tenemos que ser conscientes de que existen algunas funciones que, por sí mismas, son imposibles. Una de ellas es la posibilidad de saber la presión arterial. ¡Eso es imposible sin un medidor adecuado! Y, a no ser que tu teléfono o tablet lo tenga, me temo que tendrás que medirlo de otra manera. Cosa distinta es la posibilidad de hacer un seguimiento de las lecturas, como ya comentamos en otro artículo.

Aplicaciones con funciones que no funcionan

Otra picaresca muy extendida es ofrecer algunas funcionalidades que, en sí mismas, no están demostradas científicamente, y que suelen tener bastante aceptación sobre todo entre las personas que somos un poco más mayores y de la tercera edad. Hablo, por ejemplo, de aquellas que ‘espantan’ a los mosquitos por ultrasonidos (jurando y perjurando en la descripción de la aplicación que, efectivamente, da resultados). El problema viene cuando nos informamos y vemos que este tipo de sonidos emitidos por un altavoz de estas características son más molestos para el ser humano (cuando no deberíamos ni de escucharlos) que para los mosquitos. Se aprovechan de nuestra ilusión para vendernos una funcionalidad que no es real. Y esto es solo un ejemplo.

Aplicaciones que abren otras aplicaciones

Esto es bastante común en el caso de publicidad (hay ejemplos peores, pero con este os podéis hacer una idea de a lo que me refiero). Hablo de aplicaciones que, de repente, abren el explorador de internet, o bien el correo electrónico. Mucho cuidado y andemos con pies de plomo, viendo en realidad qué estamos haciendo y qué datos enviamos.

Conclusión

La conclusión es, como siempre, tener sentido común. Lo más importante es leer bien lo que aceptamos, no ir con prisas y, en caso de duda, consultar a un familiar que sepa más del tema (o aquí mismo, en el blog).

Y a ti, ¿te ha pasado alguna situación similar?